Lo habitual es dejar entre el 8 y el 10%. Yo opto por la segunda opción, ya que los decimales nunca se me dieron bien y es más fácil quitarle un cero que dividir. La situación se complica cuando no te tratan especialmente bien y con mi mentalidad de "propina=premio" no apetece. Entonces empieza el dilema interno: "le doy? sí, estoy obligada, pero... y si dejo un poco menos? oh, y su sueldo? su familia?". Este problema no solo le ocurre a los extranjeros, la otra noche Ale nos leyó un artículo de Darwin Desbocatti (el humorista Carlos Tranco) que hablaba justo de lo mismo, las propinas al delivery.
sábado, 25 de julio de 2009
La propina __________________________________
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